La magia de la memoria olfativa

¿Quién no ha revivido un momento de su infancia o ha recordado a alguien al oler un perfume? Probablemente te sorprenderá conocer la íntima relación que existe entre los olores y la memoria. Esto es lo que se conoce como memoria olfativa, una súper cualidad que permite al ser humano asociar aromas con personas, con lugares, con momentos... en definitiva, con recuerdos. Pero, ¿cómo se activa y qué función tiene la memoria olfativa?

 

¿Qué es la memoria olfativa?

Entrar en nuestra perfumería en Granada se convierte en una experiencia inolvidable. Y no sólo para la vista, al poder descubrir un palacio renacentista de gran belleza arquitectónica del siglo XVII a los pies de la Alhambra. Todos nuestros aromas y productos de cosmética natural han sido desarrollados para poseer las fragancias más puras y evocadoras; una delicia para el olfato.

La magia de esta memoria olfativa, que nos regala todo un mundo de sensaciones al conectar olores con recuerdos, se hace posible por el amplio catálogo de olores que se van acumulando en el hipocampo, una parte del cerebro situada en el sistema límbico.

Encontramos este tipo de memoria también en otros sentidos como la vista, el gusto, el tacto o el oído. Y aunque a veces no prestamos al olfato demasiada importancia, se ha comprobado que el recuerdo asociado a los aromas es mucho más duradero e intenso que el que evocan las imágenes o los sonidos.

Las personas vamos creando de forma inconsciente nuestro propio patrimonio olfativo con el paso de los años. Por eso, cuando volvemos a oler un aroma somos capaces de activar el recuerdo al que lo asociamos. Por lo tanto, nuestro olfato tiene unas implicaciones sociales y emocionales muy importantes.

 

¿De qué forma está relacionado el olfato y la memoria?

Cada parte del cerebro está relacionada con sentidos diferentes. Mientras que la información que recibimos a través del tacto, la vista o el oído se procesa en la corteza cerebral, la que obtenemos por el olfato y el gusto llega directamente a diferentes regiones del cerebro, especialmente al sistema límbico.

Esta relación entre el olfato y la memoria se produce a través de un proceso sensitivo de lo más curioso. Cuando nuestro olfato recibe un estímulo se produce una señal eléctrica que llega a diferentes zonas del cerebro. Algo curioso respecto al sentido del olfato es que los olores se dirigen directamente desde la nariz hasta el sistema límbico, sin pasar por el tálamo como el resto de los sentidos. Desde el bulbo olfativo las señales son conducidas a través del haz olfativo hasta la zona conocida como 'cerebro olfativo' o 'rinencéfalo' por la cantidad de conexiones que se encuentran en ella. Entre otras cosas, en el sistema límbico es un centro de gestión emocional en el que se encuentran las estructuras que regulan las respuestas fisiológicas a estímulos como las emociones o el instinto sexual.

Esto hace que el olfato, la memoria y las emociones estén directamente relacionadas entre sí, favoreciendo y reforzando la memoria mediante la asociación de olores y recuerdos. Otros procesos que tienen lugar en esta área del cerebro son la percepción de los sabores y la identificación de olores como una herramienta orientada a la superviviencia. Por ejemplo, nos permite detectar alimentos en descomposición o sustancias nocivas para nuestra salud.

 

Memoria olfativa y marketing

Las marcas aprovechan cada vez más esta relación entre los olores y las emociones para reforzar su imagen de marca y fidelizar a los clientes.

El marketing olfativo puede incluso ayudar a incrementar el volumen de ventas y el ambiente del negocio. Y todo a través de un aroma que los clientes asocien con la marca.


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